Hay ocasiones en los que la depresión nos puede llevar a caminos que nunca hubiéramos esperado y tal es el caso de la triatleta paraolímpica Kenia Villalobos. Desanimada por no haber podido clasificarse a los Juegos Panamericanos de Lima 2019, la triatleta hidrocálida se vio sumida en una fuerte depresión. Había considerado que su carrera como deportista de alto rendimiento había llegado a su fin, pero su entrenador Heriberto Olivares Villalobos le recomendó probar el triatlón como nueva disciplina.
En un principio, la aguascalentense tenía sus dudas debido a que dicho deporte es uno de los más demandantes ya que consiste en 750 m de natación en aguas abiertas, 20 kilómetros en bicicleta y 5 kilómetros en carrera. Además de todo lo que conlleva como entrenamiento para poder cumplir con la prueba.
Sin embargo, dicho cambio le vino bastante bien a la joven nacida Aguascalientes. El entrenamiento y el trabajo duro comenzaron a rendir frutos y pronto estaría probando sus habilidades en competencias internacionales.
Consiguió el oro en la Serie Mundial de Montreal en 2023, la plata en el Campeonato Mundial de Triatlón en Pontevedra y otra presa aurea en la Copa Mundial de Paratriatlón en Long Beach. Dichos resultados en tan demandantes competencias le hicieron acreedora a un lugar en los Juegos Paralímpicos de París 2024, y si bien no consiguió los resultados que esperaba, el simple hecho de llegar representaba que todo su esfuerzo había valido la pena.
Ahora, la hidrocálida ha ganado tres veces el Premio Estatal del Deporte. Una lección muy importante que nos enseña a Villalobos es que nunca podemos darnos por vencidos, independientemente de los obstáculos que se nos atraviesen o de nuestras propias falencias. Él “no puedo” está terminantemente prohibido.