Para cualquier timonel la forma de manejarse frente a sus dirigidos ha cambiado con el paso de los años. Cualquier técnico que se respete se adapta a la materia prima que tiene y trata de entenderse con sus futbolistas ya que cada uno es distinto. O al menos, esa es la forma de pensar hoy en día a los ojos de uno de los mejores delanteros en el mundo de los últimos años: Robert Lewandowski.
El tipo de cosas que a muchos aficionados les puede pasar por alto es el como trabaja día a día cada entrenador teniendo futbolistas de múltiples nacionalidades, diferentes orígenes y, sobre todo, de edades distintas.
Los cambios generacionales y el cómo ven el mundo millennials y los Gen-Z es algo que los timoneles toman en cuenta día a día. Y Lewandowski lo sabe. Él ha llegado a declarar que timoneles como Klopp o Guardiola podían gritarle y vociferar indicaciones mientras que éste estaría motivado para dar su máximo esfuerzo.
Pero también afirma que las nuevas generaciones no tomarían dicha perorata como algo motivacional. Y no sólo en el fútbol, sino en el mundo en general. La aproximación que debe tomar un líder no es la misma que podría hacer hace 15 años, tal y como lo ha declarado el goleador polaco.
Afirma que con las generaciones actuales se tiene que ser un tanto más amable, tener un acercamiento más amigable. Aunque cada caso es distinto, la forma del polaco de ver a sus compañeros más jóvenes y ver esta transformación en sus timoneles es de llamar la atención.
Tal vez eso explique un poco como técnicos con corta carrera como Gattuso no han tenido un prolífico desempeño debido a su forma de acercarse a futbolistas a los que les dobla la edad. E incluso de este lado del mundo, con técnicos como Ferretti, uno se queda pensando qué tan exitoso sería su método de dirigir hoy en día con los futbolistas que comienzan a surgir.
Al menos en el ámbito del fútbol, habrá quien pueda pensar que esta forma de acercarse a sus futbolistas es un tanto tibia y cero pasional. Pero en cualquier deporte, sobre todo en el fútbol, debe tenerse la cabeza fría y los pies calientes. Podrá no ser del agrado de muchos esta forma de pensar, pero mientras de resultados va a ser difícil de cuestionar.