jueves, abril 3, 2025
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La trágica odisea del “Negro” Sandoval: De promesa nacional a prisionero

Hay historias en el fútbol que brillan como cometas: rápidas, deslumbrantes y, a veces, destinadas a apagarse en la oscuridad. La de Luis Alonso “Negro” Sandoval es una de esas. Un zurdo gambetero que prometía ser el futuro del balompié mexicano, un talento que desfiló por los clubes más grandes de la Liga MX y que, sin embargo, terminó tropezando con sus propios demonios hasta caer en una celda en Chicago. Esta es la crónica de un crack que tuvo el mundo a sus pies y lo dejó escapar entre las manos. 

El nacimiento de una estrella en Guadalajara

Luis Alonso Sandoval Oliva nació el 27 de septiembre de 1981 en Guadalajara, Jalisco, cuna de futbolistas y leyendas. Desde pequeño, el balón fue su idioma. Rápido, habilidoso y con una zurda que pintaba jugadas como pinceladas, el “Negro” se abrió paso en las fuerzas básicas de las Chivas Rayadas del Guadalajara. Su debut en Primera División llegó el 6 de octubre de 2002, en un empate 0-0 contra Necaxa en el Estadio Jalisco. No era titular indiscutible, pero su chispa ya encendía rumores: aquí venía un grande.

En el Apertura 2003, Sandoval marcó sus primeros dos goles en el máximo circuito ante Irapuato, un 2-3 que mostró su capacidad para desequilibrar. “Era un jugador diferente, con un talento natural que no se ve todos los días”, dijo alguna vez Fernando Quirarte, quien lo dirigiría después. Chivas, en plena crisis financiera y con Jorge Vergara tomando las riendas, vio en él una joya. En 2004, fue subcampeón del Clausura, cayendo en penales ante Pumas. El “Negro” estaba en el radar: la Selección Mexicana lo llamó para el Preolímpico rumbo a Atenas 2004 y hasta ganó un Citlalli como mejor jugador joven. El cielo parecía el límite.

El peregrinar: De Chivas al América y más allá

Pero el fútbol no perdona la inconsistencia. En 2005, Chivas intentó mandarlo a Chivas USA en la MLS, pero Sandoval se negó y se quedó sin jugar medio año. Ahí empezó el primer tropiezo. Ese verano, Jaguares de Chiapas lo rescató bajo el mando de Quirarte. 

En Tuxtla Gutiérrez, el “Negro” vivió su mejor momento: titular, gambeteador y parte de un equipo que, con Salvador Cabañas y el “Lorito” Jiménez, llegó a Liguilla. “En Jaguares mostré lo que podía hacer”, diría años después. Pero duró poco: en 2006, Veracruz lo fichó, y su carrera entró en un carrusel de altibajos.

De Tiburones Rojos pasó a Tecos en 2007, luego a Monterrey en 2008, y a Morelia en 2009. En cada equipo dejaba destellos, pero también rumores de indisciplina: llegadas tarde, noches largas y un divorcio que lo tambaleó emocionalmente. Entonces llegó el gran salto: en diciembre de 2009, el Club América lo firmó. Debutó en la InterLiga 2010 y marcó en su segundo partido, un 3-0 contra Atlante. “Siempre soñé con jugar en América”, confesó en una entrevista. La afición de Coapa se ilusionó, pero el sueño duró poco. El 7 de septiembre de 2010, lo separaron del equipo. ¿La razón? Problemas personales y falta de compromiso, según los reportes.

De ahí, el “Negro” rebotó como pelota en pinball: Necaxa en 2010, Morelia otra vez en 2011, donde marcó el primer gol en la historia del Estadio Caliente contra Xolos, Atlas en 2012 y un último suspiro con Necaxa en 2013. En la Selección Mexicana, Ricardo La Volpe le dio dos chances en amistosos: contra Hungría en 2005 y Ghana en 2006, donde asistió a Guillermo Franco para el 1-0. Pero nunca se consolidó. Su carrera, que pintaba para leyenda, se desvanecía entre titulares de escándalos y promesas rotas.

De las canchas a las calles de Chicago

En 2013, Sandoval colgó los botines en la Liga MX, pero no se alejó del fútbol. Se mudó a Chicago, donde encontró refugio en el fútbol rápido y las ligas de veteranos. Jugó con los Chicago Mustangs en la Major Arena Soccer League y cobraba entre 400 y 500 dólares por partido en equipos semiprofesionales. “No estoy al cien, pero no salgo de la cancha”, decía mientras sudaba en las canchas de Chitown Futbol. Parecía un nuevo comienzo, pero los fantasmas del pasado lo alcanzaron.

El 2 de febrero de 2021, la policía de Chicago lo detuvo. El reporte del sheriff John Idleburg fue claro: 900 gramos de cocaína, un auto sin seguro y una licencia suspendida. La fianza: 50,000 dólares, cerca de un millón de pesos. No era la primera vez que el “Negro” enfrentaba problemas legales, ya había sido arrestado antes por manejar sin licencia, pero esta vez la cosa era seria. No compareció en tribunales en julio de 2021 ni en agosto de 2022, y en 2023, así fue encarcelado de nuevo en Chicago por violar su libertad condicional. La fianza subió a 850,000 dólares. De promesa nacional a prisionero, el contraste era brutal.

Un talento que se perdió en la noche

¿Qué pasó con el “Negro” Sandoval? Algunos culpan a las malas decisiones, otros a las amistades equivocadas en Chicago, donde se dice que se juntó con círculos ligados al crimen. Su vida personal, un matrimonio fallido, excesos con el alcohol, también pesó. 

“Tenía todo para ser figura, pero no supo manejarlo”, lamentó David Medrano en una crónica. Sus números en Liga MX (más de 200 partidos y 30 goles) y sus dos partidos con el Tri son un eco lejano de lo que pudo ser.

Hoy, el “Negro” Sandoval es un recuerdo agridulce. Un zurdo que volaba por las bandas, que ilusionó a Chivas y América, pero que se estrelló contra sí mismo. Su historia no es solo de fútbol; es un cuento con moraleja sobre el talento que, sin disciplina, se convierte en cenizas. Como dijo alguna vez: “El fútbol me dio todo, pero yo no supe devolverle”. Y así, entre gambetas y rejas, se escribió el final de una promesa que nunca llegó a ser leyenda.

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